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Andar en bicicleta quema calorías, hace trabajar a tu corazón y fortifica tus piernas y abdominales. También te mejora el ánimo, dibuja una sonrisa en tu cara y mejora tu estado de salud general y bienestar.

La inactividad es una seria amenaza para para la salud en nuestra sociedad. Una persona activa reduce el riesgo de enfermedades cardíacas y circulatorias hasta un 35% y el riesgo de muerte prematura hasta un 30 %.

A un adulto se le recomienda que haga al menos, dos horas y media de actividad moderada a la semana. Una forma de conseguir este objetivo es hacer 30 minutos de ejercicio al día cinco veces a la semana. Este tiempo puede ser el que nos lleve a acudir al trabajo en  bicicleta desde el lugar de residencia. Sustituir los pequeños trayectos que hacemos en coche por otros en bicicleta puede ser la solución para poder alcanzar los beneficios que nos proporcionan esos 150 minutos de ejercicio a la semana.

A pesar de la exigua recomendación solamente el 40% de los hombres y el 28% de las mujeres la cumplen.

Mantenerte activo ayuda a conservar un peso saludable.

Este puede ser distintos para dos personas del mismo sexo, edad y altura puesto que todos tenemos distinta estructura ósea y diferente desarrollo muscular. Lo que es importante es que nos sentamos en buena forma, tengamos una adecuada autoestima y que la cantidad de grasa de nuestro cuerpo sea baja, pero sin entrar en estrictos cánones que nos plantean objetivos imposibles de cumplir.

La mejor forma de mantener el peso adecuado es una alimentación saludable acompañada de una actividad física regular.

Andar en bicicleta eleva el metabolismo basal. Además pedalear a un ritmo intenso puede quemar hasta 500 calorías a la hora, que es bastante más de las que se consumen andando o nadando.

Andar en bicicleta previene o retrasa enfermedades

Algunas de ellas graves. Una actividad física como andar en bicicleta no es una garantía contra todas las enfermedades, pero se ha demostrado que reduce la posibilidad de padecer algunas bastante serias como:

  • Enfermedades del corazón.

En el Reino Unido el riesgo de muerte de un ataque al corazón es el doble en personas inactivas que en aquellas que practican ejercicio con regularidad.

  • Asma

Esta enfermedad ha aumentado significativamente sobre todo entre la gente joven. Aumento directamente relacionado con la contaminación producida por el tráfico rodado. Decidamos desplazarnos en bicicleta. Ayudaremos a limpiar el aire y contribuiremos a la mejora de la salud de toda la población.

  • Diabetes

El desarrollo de la actividad física reduce entre un 33-50 % la posibilidad de desarrollar diabetes tipo II.  Ésta constituye uno de los principales factores de riesgo cardiovascular. En los casos más graves puede desencadenar ictus, infartos de miocardio, afecciones de la retina que terminan en ceguera o la amputación de alguna extremidad.

  • Cáncer

Ser activo físicamente reduce el riesgo de cáncer de pecho, intestino y de útero. Los investigadores del Reino Unido afirman que el ejercicio físico podría evitar más de 3000 casos de cáncer al año.

  • Dolor de espalda:

Los trayectos en coche que realizamos diariamente y finalizan frente a nuestro ordenador en el trabajo, someten a la espalda a una fuerte tensión. Estas largas jornadas de inactividad física debilitan los músculos de la espalda que a la larga desemboca en un aumento de los dolores de la misma debido a la falta de soporte que debería realizar la musculatura ahora debilitada.

  • Salud mental:

La actividad física se ha demostrado que ayuda a superar e incluso prevenir la depresión. Pudiendo ser en algunos casos, más beneficiosa y efectiva que la mayor parte de medicamentos. Siendo mucho mejor si las rutas que realizamos en bicicleta las hacemos acompañados.

¿Y tu? ¿A qué esperas para unirte al movimiento? Puedes empezar practicando con nuestros viajes.